El proceso de sanación emocional no es un destino, es un proceso de reconocimiento y aceptación. Es sobre todo un lugar donde decidimos voluntariamente transitar el dolor.
 
En psicología, sanar implica mucho más que dejar de sufrir: Es comprender nuestras heridas y reconfigurar narritas internas que generalmente nos hacen vivir desde el rol de victimas. Allí comenzamos a tener mas presencia, libertad y adquirimos recursos y herramientas. Nos conocemos mejor.
Muchas personas llegan a terapia arrastrando tremendas historias de abandono, traición, abuso o desvaloración. Estas vivencias nos dejan marcas emocionales, y no solo nos condicionan nuestra forma de relacionarnos con otros. Sino que además nos condicionan nuestra percepción del mundo.
Para observar el mundo con nuevos ojos es esencial crear entornos seguros internos y externos, y permitir el contacto con nuestras propias emociones, sin juzgarlas.
 
Permitir que nuestro niño interior sea escuchado fomenta nuevas perspectivas. Y por ende la mirada cambia.
 
“Lo esencial es invisible a los ojos”
– El Principito-Antoine de Saint-Exupéry-
 
En el gran trayecto de la sanación, muchos terapeutas debatimos sin ponernos de acuerdo si el perdón es obligatorio y necesario. Al escuchar casos de abuso y de trauma complejo desde mi experiencia. Creo fielmente que el perdón es un gran aliado en terapia, pero no determinante.
 
Cuando hablamos de perdón no solo nos referimos hacia los demás sino también hacia uno mismo. Perdonar puede ser el acto más revolucionario que podemos hacer hacia nuestro bienestar, pero no siempre implica reconciliación con el otro. 
 
La sanación no siempre soporta perdón obligatoriamente, implica aprender a soltar, y ser sobre todo compasivo con uno mismo.
 
“El perdón es para uno mismo porque nos libera. Nos permite soltar el pasado y
avanzar en el amor”
– Louise Hay-
 
Los lugares seguros son esenciales, en ellos construimos refugios emocionales. Estos pueden ser personas, lugares o incluso rutinas. Es esencial saber desarrollar una voz interna cálida, amable y que no castigue por sentir o fallar. El lugar seguro interno deber ser la base donde habitamos.
 
“Ser escuchado y comprendido cambia la estructura del cerebro. La seguridad en una relación es la base de la recuperación.”
-Bessel van der Kolk-
 
Si somos capaces de integrar, no olvidando sino mirando con perspectiva y observando sin juzgarse. Podremos construir lugares, relaciones y pensamientos donde no nos dañamos.
 
Los procesos acompañan cada nivel de conciencia y puede haber avances y
retrocesos. Como humanos en búsqueda y aprendizaje permitamos transitar la sanación con amor y compasión. Y confiar en los procesos de transformación para seguir en ellos desde el presente.
 
Con todo mi amor. Isabel.

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